quarta-feira, 29 de outubro de 2008

Mientras tanto, en el salón de la justicia...

- Me siento como si estuviera casado, y no veo un anillo ni un compromiso firmado.

- A mi tampoco me gusta sentirme así. En que momento nos convertimos en un matrimonio?

- No lo sé; lo peor de todo, es que no hay ni una sola ventaja del matrimonio...ni el sexo conveniente.

- Tenemos que parar con esto.

- Pero...yo te boneco!

- Yo también!

- Si no lo hacemos, nuestras vacaciones serán cada vez mas frecuentes, hasta hacerse fijas, para siempre.

- Lo sé perfectamente. Pero, como lo hacemos?

- Yo no voy a cambiar; u tu tampoco.

- Debes pensar antes de actuar.

- Así como tu lo debes hacer antes de hablarme.

- Y así se solucionan las cosas?

- No. Pero al menos lo intentamos.